¿CÓMO FUNCIONAN LOS VIRUS EN EL CUERPO?


Para entender cómo funciona un virus es necesario pensar en escalas muy pequeñas. Tan pequeñas que el ojo humano jamás podría ver los movimientos de un virus. De hecho, los virus son unos microbios diminutos del planeta, sin embargo, logran enfermar a una persona e incluso llevarla a la muerte.

Las preguntas son, entonces, ¿cómo algo tan chiquito puede enfermar tanto a una persona? ¿Cómo un virus logra reproducirse dentro del cuerpo hasta llegar a infectar a otra persona?, ¿podemos evitar enfermarnos con la presencia de un virus?

Son más comunes de lo que cree

Lo primero que hay que saber con respecto a los virus es que son pequeños pedazos de ARN (ácido ribonucleico) o ADN (ácido desoxirribonucleico) que están envueltos en una capa de proteínas que protege el material genético, lo que significa que no se pueden replicar por cuenta propia, por tanto, necesitan de una célula anfitriona para poder vivir.

Estos tienen formas muy diversas: pueden ser como varillas, redondos, pueden tener coronas o colas cilíndricas. Sin embargo, no es posible ver esto con un simple microscopio, para ver un virus es necesario utilizar un microscopio electrónico de barrido, que utiliza electrones en vez de luz para formar una imagen.

Otro dato importante es que existen muchos tipos de virus. Algunos pueden causar una gripe común, mientras que otros pueden ser más dañinos como el VIH, el Ébola o el Coronavirus. Incluso, hay virus que entran al cuerpo humano, pero el sistema inmune logra combatirlos, entonces la persona no se enferma.

En resumen, los virus se pueden replicar y pueden crear otros virus. Lo logran porque se pueden adaptar con mucha facilidad a cualquier ambiente y a cualquier anfitrión, están hechos para sobrevivir a condiciones muy difíciles.

¿Cómo entran al cuerpo?

Usualmente estos microorganismos entran al cuerpo por la boca, los ojos, la nariz, los genitales o por heridas, mordidas o cualquier herida abierta. Ahora bien, tienen diferentes rutas para ser transmitidos.

Algunas enfermedades se propagan con un contacto directo con la piel infectada, las membranas mucosas o los fluidos del cuerpo. También existe la posibilidad de un contacto indirecto, que es cuando la persona toca algún objeto (puerta, manija, mesa) que tenga el virus o cuando una persona infectada estornuda, tose o habla y la mucosa entra en contacto con otra persona.

Puede suceder también que el virus sea cargado por un vehículo, como comida contaminada, agua o sangre. Por último, existen los vectores, que son las criaturas como ratas, serpientes, mosquitos, entre otros, que transmiten el virus a humanos.

El virus dentro del cuerpo humano

Estos organismos entran al cuerpo y se adhieren a la superficie celular. Dependiendo del tipo de virus, buscan células en diferentes partes del cuerpo, por ejemplo, el hígado, el sistema respiratorio o la sangre. Una vez se haya adherido a la célula sana, entra a ella.

Cuando el virus ya está adentro de la célula se va a abrir para que su ADN y RNA salgan y se dirijan directamente al núcleo. Allí entrarán a una molécula que es como una fábrica que hará copias del virus. Estas copias saldrán del núcleo para ensamblarse y recibir proteína, que es lo que protege al ADN y RNA.

Estas nuevas copias del virus (que pueden ser millones) saldrán de la célula ya infectada a infectar otras células sanas, donde se volverán a multiplicar. Las células infectadas se pueden dañar o pueden morir siendo anfitrionas de un virus.

Es importante aclarar que cuando un virus infecta a un humano no siempre termina en una enfermedad. La infección sucede cuando el virus se empieza a multiplicar en el cuerpo humano, mientras que la enfermedad ocurre cuando muchas células del cuerpo se empiezan a dañar a causa de la infección, que es también cuando aparecen los síntomas e indisposiciones.

Es decir, si el sistema inmunológico logra combatir los virus que entraron a las células y se replicaron, entonces la persona no se enfermará. Asimismo, el cuerpo responderá de diferentes maneras para combatir estos cuerpos extraños.

Cuando el sistema inmune no logra controlar el virus, empieza un proceso llamado patogénesis. El virus atraviesa obstáculos como distancia, el sistema inmunológico o mucosas en el cuerpo para llegar a diferentes órganos.

Una vez se empieza a replicar, la persona enfermará, sus órganos estarán afectados y dependiendo de qué tan severos sean los síntomas, la persona tendrá que guardar reposo o buscar ayuda médica.

¿Cómo combatir al virus? 

La primera línea de defensa del organismo es el sistema inmune. Si este no es capaz de combatir al virus y este ya tiene presencia en varios órganos, entonces se puede utilizar un tratamiento, que sirve para alivianar los síntomas (inflamación de los órganos que produce tos, dolor de cabeza, entre otros) mientras que el sistema inmune responde en defensa del cuerpo.

Igualmente, existen fármacos como los antivirales, que entran a las células y se incorporan a los genomas del virus para que este deje de funcionar. Esto significa que los antivirales hacen que las cadenas de ADN de los virus estén defectuosas y no puedan servir. Virus como el del herpes o hepatitis C se pueden combatir con estos medicamentos.

Por otro lado, los virus se pueden prevenir utilizando las vacunas, que es el enfoque más eficiente en la actualidad. Esta crea una inmunidad específica contra una enfermedad porque entrena a los anticuerpos y células para reconocer el agente infeccioso.

En conclusión, los virus son microorganismos que solo pueden vivir si encuentran a un anfitrión. Una vez lo encuentran, si logran superar todas las barreras naturales y científicas que el cuerpo tiene, entonces pueden infectar a la persona. Más adelante, si logran combatir al sistema inmunológico, entonces pueden enfermar al humano.

Aunque es imposible evitar que algún virus llegue al humano durante el ciclo de vida, el cuerpo ha tenido la experiencia de generaciones y la ayuda de la ciencia para prepararse para combatir un agente extraño.

Compartir

en Blog
¿LOS VIRUS SON BUENOS O MALOS?